el portal (III)

By berobreo

-Buenas tardes. ¿Señor alcalde?. Dijo Romualdo alargando la mano hacia el mas grande de ellos.
-Para servirle. Contestó este, sonriente. -¿Con quién tengo el gusto de hablar?.
-Me llamo Romualdo Barciademera. Me han dicho que estaba usted aquí y vengo a presentarle mis servicios, por si usted me puede ayudar a hacerme conocer entre el vecindario.
-¿Y cúal es su labor, señor Barciademera?. Por cierto me llamo Iván Bértez. Dijo el alcalde mientras indicaba a la camarera que trajese otro vaso.
-Soy escritor, señor Bértez. Escritor de cartas. La compañía para la que trabajo ofrece un servicio de escritura de misivas destinado a gente incapaz de ello. Nuestro servicio de información nos ha dado un informe en el que situan a Ribeira de Arandia a la cabeza del analfabetismo de la nación.
-Si lo que pretende es insultar a los Arandeses puede usted irse por donde ha venido, señor Barciademera.
-No discúlpeme alcalde, no era mi intención que se tomase a mal mis palabras. La compañía sabe que las causas del analfabetismo tienen una raiz social, en absoluto relacionadas con la inteligencia. Nosotros prestamos el servicio con la finalidad de facilitar las relaciones entre los arandeses.
La mujer posó el vaso en el barril delante de Romualdo-No gracias. Dijo este.
-¡Niega nuestro vino!. Interpuso airado el señor bajito, que daba así la primera señal de estar todavía vivo.
Romualdo se encontró realmente incómodo por como estaba derivando la conversación. Le daba la impresión de que sus interlocutores estaban un poco a la defensiva. Volvió a disculparse ante el alcalde y el señor bajito. Explicó que su negativa al convite tenía razones de salud e intentó redirigir la conversación al ámbito del que nunca debia haber salido, el meramente laboral.
- Señor Bértez, y compañía, sólo le pido si puede publicar el sevicio que ofreceré a los arandeses en el próximo bando municipal. Los interesados se podrán poner en contacto conmigo en la segunda casa de Pozasalgada. Seguramente pasaré allí la mayor parte del día, de todos modos supongo que nos volveremos a ver por aquí.
Romualdo se despidió con una gran reverencia y reiterando sus disculpas. Por dentro marchaba decepcionado, pues pensaba que su introducción en la sociedad arandesa no podía haber sido más desafortunada. De todos modos estaba convencido de que sus servicios serían útiles a los arandeses y no tardaría en comenzar a recibir encargos. Llegando a su casa le pareció extraño ver a una persona a la puerta de la vivienda. Se sorprendió aún más cuando se dió cuenta que se trataba del señor bajito que minutos antes compartía bebida en el bar con el alcalde. No comprendía como la había podido adelantar, pues no había visto ningún camino que llegase a Pozasalgada que no fuese el que el había tomado desde la plaza del ayuntamiento.
Cuando ya estaba a unos metros de la puerta el señor bajito se le acercó.
-Hola de Nuevo. Dijo Romualdo
-Buenos días, venía a informarme un poco más sobre sus servicios.
-Pase, pase, por favor
Romualdo abrió la puerta invitando a pasar a su posible primer cliente (el señor Barciademera no podia dejar de estar tenso recordando el encuentro con el señor bajito en el bar).

(continuará… y espero que pronto)

3 Responses to “el portal (III)”

  1. berobreo Says:

    disculpen las faltas ortográficas (esto es con h o sin ella… que manía de ser muda)… en la cabeza de uno no puede caber todo, hay que ir soltando lastre…eo

  2. Raul Says:

    Bien, bien, bien. Ya te tengo enlazao. Te vale con tu nombre o prefiereslo de Berobreo?
    El relato de momento me esta molando. Ahora no te eternices en las continuaciones, que ya sabemos como funciona esto…
    Salutos!!!

  3. sabri Says:

    joder como tardas en publicar más!!!
    Este es de mi cumpleee jiijji!!!
    besitos señorito

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